domingo, 24 de junio de 2018

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¿Sabías que el tipo de relación con tus padres puede afectar tu vida amorosa?



Existe una teoría que indica que al buscar pareja es más


probable que esa persona sea similar a uno de nuestros padres, tanto en lo físico como en la personalidad. Y se dice también que se debe a que necesitamos aquello que nos es familiar. Por ello no es extraño pensar que según cómo sea la relación de tus padres es cómo seas tú con tu pareja. ¿Estamos condenados a repetir los errores? ¿O podemos aprovechar la lección para no hacerlo a futuro? Te respondemos a continuación.

La relación de tus padres dice mucho sobre ti
Si te has criado en un hogar donde las expresiones de cariño no eran frecuentes, con mucha seguridad no seas una persona demasiado demostrativa. O bien, si en tu familia son de organizar reuniones y cenas para todos, quizás seas un excelente anfitrión cuando te mudes, te cases o recibas gente. Todo lo que recibimos -o no- en nuestra niñez repercute de una manera asombrosa en nuestra adultez. Los traumas de esa época son los más difíciles de superar y los recuerdos bonitos, imposibles de borrar.

¿Sabías que nuestra personalidad se forja desde antes de nacer? Se dice que según cómo es la madre durante el embarazo, el bebé será en el futuro. Por ejemplo, una mujer muy nerviosa dará a luz a un niño inquieto. Por supuesto hay excepciones, pero es para comprender hasta qué punto somos vulnerables a los actos de nuestros


padres. Esto no significa echarles la culpa de todo lo que nos sucede, pero sí de tenerlo en cuenta al momento de analizar nuestras actitudes o la forma en que hacemos ciertas cosas.

Porque todo lo que nos ha sucedido en la infancia ha dejado huellas, muchas de ellas imperceptibles hasta que ‘salen a la luz’ y pueden influir en nuestras relaciones personales.

La relación de tus padres es tu ejemplo
Si nuestros padres se han divorciado, ¿quiere decir que yo también iré por ese camino? No necesariamente. Pero sí debes tener cuidado de qué patrones de conducta de ellos sigues tú en tu relación. Por ejemplo, si tu padre no era demasiado cariñoso contigo, quizás no te guste mucho que tu pareja te demuestre su afecto; o si tu madre era muy sobreprotectora, puede que ‘conviertas’ a tu novio en tu hijo y lo llenes de atenciones que él no solicita o que considera innecesarias. La relación que tengan tus padres (o que hayan tenido cuando eras pequeño) es el reflejo de tus relaciones amorosas. Analízalo por un momento y di, con total sinceridad, si no hay aunque sea algo de lo que haces que te recuerda a ellos.

Es natural que busquemos aquello con lo que nos sentimos familiarizados, no podemos olvidar que el hombre es un animal de costumbres. Los cambios nos aterran, aunque estos sean positivos y nos conviertan en mejores personas. La relación amorosa que buscaremos entonces, estará marcada ‘a fuego’ por la experiencia que hemos tenido con nuestros padres. Tal vez no te hayas dado cuenta, pero hay muchos rasgos de tu pareja que se asemejan a los de uno de tus progenitores. Y no siempre es novio-padre o novia-madre; a veces los roles están cambiados. Por supuesto que ‘heredamos’ lo bueno y también lo malo de quienes nos han dado la


vida y nos han criado. Por ello depende de nosotros saber diferenciar lo que podemos conservar y aquello que es mejor resolver o tratar.

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