lunes, 15 de diciembre de 2014

Lo sé, soy un imbécil.



¡Hola!
Mi nombre es Canyulio… quizá creas que no soy chico normal o quizá pienses que soy un tonto por haber perdonado tanto a alguien que nunca me quiso, pero lo que sí sé es que fui un chico muy enamorado que dejó muchas cosas por una persona que no era para él.
Bueno… todo empezó cuando mi madre decide ponerme una movilidad para que me lleve a la escuela. Había una chica, la cual me atraía un poco; nada del otro mundo, simplemente un gusto como al de una fruta, un dulce o qué sé yo. Me senté con ella en la salida y le pregunté su nombre… Susana, se llamaba Susana. Conversamos y quedé con ella para repetir la conversación en el recreo y así fue. Pero pasó algo que no debió pasar; un compañero me vio y empezó a molestar con su maldita sirena: “¡¡Wuuuuuuu, bien Canyu!!”
Se supone que recién la había conocido pero ella se sonrojó, creo que también le atraía.
Pasamos toda la semana en ese plan hasta que producto a que me molestaban mucho con ella se metió en mi cabeza y decidí expresarle lo que sentía. Obviaré esa parte porque no quiero ser tan evidente. Soy muy romántico y cursi, por eso logré que ella me sea sincera, y me dijo que el sentimiento era mutuo. Al poco tiempo, me dio el ansiado sí que esperaba.
Pasó una semana y como todo hombre celoso, le pedí la prueba del amor (la contraseña de su Facebook), y al abrir su cuenta encontré conversaciones con otro chico muy feas para mí, ya que me ninguneaba y decía que el otro era mejor que yo (lo cual era mentira, porque yo soy muy guapo). Como todo peruano macho que se respeta le dije lo siguiente: Susana si no te sientes a gusto conmigo sólo dímelo antes de que lo mío crezca por ti.
Ella no demoró en responder y me dijo: “Amor, no te pongas así, sólo lo hacía para levantarle el ego. Sólo te amo a ti. No sabes lo arrepentida que estoy”.
Yo con la cara de idiota la perdoné y con ciertas dudas seguí con ella.
Se acercaba el cumpleaños de su prima y ella me dijo que iría por obligación de su madre y yo no encontré algún motivo para negarme. No pasó mucho hasta que su hermano, en ese entonces mi cuñado, me dijo que Susana había bailado de una manera muy… emmm… no sé cómo decirlo así que lo diré como me lo dijo él: “Canyulio, en el cumple de mi prima, Susana ´perreó´ con un chico y éste le cogía la cintura, y ella se dejaba”.
Yo muy decepcionado le pregunté si eso era cierto y me dijo esto: Amor, sabes cómo es mi hermano de molestoso y tú le crees.
Pero yo no fui tan tonto, y entré a su Facebook y me hice pasar por ella. En ese momento su prima estaba conectada y esto fue lo que pasó:
Susana: Prima, un favor, ¿puedes pasarme el Facebook del chico con el que bailé?
Prima: ¿Cuál de todos?
Susana: El que me cogió la cintura, pues.
Prima: ¿Gerald o el otro?
Decidí no responder y no borré la conversación de la cuenta de Susana, y ese día no le hable; al día siguiente entré a su cuenta y ya había borrado la conversación, pero decidí no reclamarle nada.
Al día siguiente la vi y ella me saludó normal, como si nada hubiese pasado.
Estuve tan enamorado que me aguanté ese dolor y no le dije nada, pero en fin…
Todo el mundo pensaba que yo era el malo puesto que producto de todo esto me volví frío con ella, y por lo que me decían, ella lloraba una que otra vez.
Un día llegué de la escuela y vi a mi madre muy preocupada, ella me dijo que tomara asiento, fue ahí donde empecé a sospechar que algo malo ocurría. Me senté y esto fue lo que me dijo: ¿Recuerdas a Jesús?, en ese entonces pasaron por mi mente muchos recuerdos de mi primaria, pues Jesús era un primo que me hizo movilidad. Recordé cuando en vez de llevarme a mi casa me llevaba a comer ceviche por el camino o jugábamos play. Miré a mi madre y le respondí: Sí mamá, ¿qué pasa? Ella respondió: Al parecer lo confundieron con un delincuente y fue abatido.
En ese entonces me sentí muy mal, empecé a llorar toda la noche al recordarlo, le mandé un mensaje a Susana pero nunca me respondió.
Al día siguiente, ella actuaba como si no le importara, me dijo que no le había llegado el mensaje; no sabía si creerle, pero no tenía ánimos para pelear con nadie y decidí abrazarla porque necesitaba apoyo.
Se acercaban los preparativos para la fiesta de promoción, pero con lo que había pasado no tenía ganas de divertirme y además no quise que Susana se quede sola en vacaciones y opté por no ir.
Ese mismo día del viaje llamaron a mi casa, era mi tía Rosaura (la hermana de mi padre). Muy angustiada que pedía hablar con mi papá.
Padre: Hola, Rosaura; ¿qué pasa?
Rosaura: Nuestra madre está grave, sufrió una caída y se ha desmayado. Ayúdame.
Padre: Mantén la calma. Voy para allá.
Mi padre llamó cuatro horas después para avisarnos que mi abuela estaba en UCI pero que había la esperanza de que vuelva en razón, pero lamentablemente tres días después falleció.
Fue muy triste ver a mi padre decaído, a mí me cogió de repente esa noticia puesto que no me lo esperaba, le conté esta tragedia a Susana pero no se preocupó ni siquiera por darme el pésame. Me enojé con ella, pero esto fue lo que dijo: Sabes que mis padres no me dejan salir, lo siento mucho mi amor, espero estés bien.
Pasó el tiempo, yo ya estaba más calmado, me encontré con Carol, una amiga que no veía desde hace un año y quedé con ella para charlar y ponernos al día de lo que había pasado en nuestra ausencia. Pero antes de esto yo le había avisado a Susana sobre mi plan con Carol, y esto fue lo que dijo: Está bien, pero prométeme que no harás nada malo mientras estés con ella.
Y se lo tuve que prometer, al fin y al cabo era mi amiga…
Pasé un recreo muy bonito con ella, reímos y recordamos muchas cosas que habían sucedido, pero no faltan las malas lenguas y le habían dicho a Susana que yo había cargado y besado a Carol.
Ella como enamorada se enojó y me dejo de hablar durante una semana, todo el mundo pensó que el malo era yo hasta habían empezado a tildar de puta y quita novios a Carol, y eso no me gustó para nada y conversé con ella.
Le dije: Carol, creo que esto se está saliendo de nuestras manos. Todo el mundo cree que entre tú y yo hay algo más que una amistad y no me gusta que estés en la boca de todos, ¿qué te parece si lo dejamos aquí?
Ella contestó: “La gente habla incoherencias y me da igual lo que piense”.
Bueno, seguí siendo su amigo pero sentí que Susana se estaba decepcionando de mí y hablé con Carol al respecto y esto fue lo que le dije: “¿Sabes?, nuestra amistad hasta aquí llegó, no lo tomes a mal pero en verdad Susana me importa mucho y no quiero que piense mal de mí. A lo que ella respondió: “Canyulio, ¿acaso no la pasas bien conmigo? Entre los dos hay química y la verdad me atraes mucho”. “No quería que pase esto. Lo siento. Adiós.”, le contesté.
Fui a buscar a Susana para pedirle disculpas, me costó un poco pero conseguí su perdón.
Pasaron muchos rumores de que ella y su compañero de salón estaban teniendo ciertas insinuaciones y le comenté al respecto, pero como siempre ella lo negó.
Todo el colegio me molestaba gritándome el nombre del chico, incluso un profesor me decía: “¡Cuidalo Canyu, que te mochan!”.
Hasta que un día hablé con ella y me dijo que sí le atraía el chico. No mentiré al respecto; en ese momento sentí que el mundo se me caía y hubiese querido que se abra la tierra y me trague antes de seguir pasando por ese momento.
En fin. Un día estuve sentado en el patio del colegio escribiendo unos poemas, Susana se me acercó y me dijo: “Canyulio tenemos que terminar.” “Pero, ¿por qué?”, le dije. Ella respondió: “Digamos que con lo de Carol mataste nuestro amor”. “¿Estás segura?”, pregunté. “Sí”, dijo finalmente.
Sentí mucha ira en ese entonces pero decidí luchar por ella, así que decidí reconquistarla, aunque no fue buena idea.
Antes de que cambie su contraseña del Facebook, ingresé a su cuenta y leí conversaciones muy subidas de tono que ni siquiera había tenido conmigo. En una de ellas un chico le decía: “No te hagas, bien que te gusta el pene”.
Lo fui a ver a su salón y me di con la sorpresa de que ella estaba botando a sus compañeros para quedarse sola con el tipo.
A veces se me caían lágrimas al recordar eso, y lo más gracioso era que Susana se me acercaba y me preguntaba: “¿Por qué lloras?”.
Posteriormente, conocí a Pamela, una chica muy simpática y muy bonita; por cierto me gustó. Yo le decía que era guapo y ella me decía lo contrario, lo decía para enojarme. La pasaba muy bien con ella y eso que tan sólo fueron dos veces que la vi. Se lo dije por Facebook, puesto que no la veía mucho y ella estaba en el colegio aún y no quería desconcentrarla.
Fue un golpe muy duro y decidí nunca más buscarla, y cuando entré a la Pre, empecé a salir con una amiga, Jennifer. Teníamos mucha química y ella me apoyaba en mis estudios, era muy buena.
Susana pensó que yo estaba con ella y me mandaba mensajes diciendo: “Nunca pensé que me cambiarías tan rápido”.
Yo me sentí muy mal y opté por dejarle de hablar también.
Producto a estos problemas, una gran desconcentración se apoderó de mi cabeza, lo que ocasionó que mi ingreso a la universidad se postergue.
Lo sé, soy un imbécil.
Quizá Susana no era para mí, pero tengan por seguro que yo di lo mejor de mí, pero gracias a esto aprendí a muchas cosas, espero tú también hayas aprendido algo, y no cometas el mismo error que yo. 



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